La adolescencia y el juego ¿De qué hablamos cuando hablamos de juego?

La adolescencia es un momento fundamental de la constitución subjetiva donde se necesita de un ambiente contingente para poder subsistir a los envistes de la propia subjetividad y del medio.

12 NOV 2019 · Lectura: min.
La adolescencia y el juego ¿De qué hablamos cuando hablamos de juego?

"La psicoterapia se realiza en la superposición de las dos zonas de juego, la del paciente y la del terapeuta. Si este último no sabe jugar, no está capacitado para la tarea. Si el que no sabe jugar es el paciente, hay que hacer algo para que pueda lograrlo, después de lo cual comienza la psicoterapia. El motivo de que el juego sea tan esencial consiste en que en él el paciente se muestra creador" (Winnicott,1971,80)

Si vemos en el jugar algo tan fundamental, tan esencial, como para afirmar que solamente cuando logramos que un paciente vuelva a jugar es cuando podemos afirmar que ahí comienza la psicoterapia es porque solamente en el jugar (y es muy distinto el juego del jugar) es donde nos vamos a encontrar con lo más propio del sí mismo, donde la creatividad va a aparecer y junto con ella la salud (que poco tiene que ver con las clasificaciones diagnósticas). En un análisis de niños el jugar se tiene que dar en la superposición de las dos zonas de juego, tanto la del paciente como la del terapeuta.

¿Qué entender por juego? Vamos a hablar del jugar, el jugar excede a un juego (como objeto) y está ligado a un momento. Si es sano vamos a estar hablando de un proceso creativo. Pueden ser palabras, pinturas, cartas. Como todo lo creativo el jugar tampoco tiene límites. No es juego reglado. Funciona en tanto algo de lo que podemos entender en términos winnicotteanos como verdadero self (que excede este texto) se pueda poner en juego.

La adolescencia es un momento fundamental de la constitución subjetiva donde se necesita de un ambiente contingente para poder subsistir a los envistes de la propia subjetividad y del medio. El adolescente para Winnicott (1971) necesita contar con un ambiente que pueda permanecer frente a los diferentes ataques- que son necesarios- que va a realizar el adolescente en constitución y eventualmente dejarse "matar". Al hablar de matar lo hacemos simbólicamente ya que con esto nos referimos a la necesidad del adolescente de poder perder a los padres de la infancia -y un poquito más, ser él quién los saque del juego- para poder así dar paso a un nuevo camino.

Referencias:

Winnicott, D.W. (1971). Realidad y Juego. Capítulos 4 y 11. Gedisa: Buenos Aires.

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Escrito por

Lic. Yanina Valle Lanosa

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