Estrés postraumático y estrés agudo: diferencias diagnósticas

Tanto el estrés postraumático como el agudo son patologías invalidantes que afectan la calidad de vida de las personas pero hay diferencias clínicas de ambos cuadros

15 DIC 2018 · Lectura: min.
Estrés postraumático y estrés agudo: diferencias diagnósticas

El Trastorno de Estrés postraumático implica una combinación de una situación traumática vivida de manera disruptiva y horrorosa generando estados de estrés que se manifiestan son sintomatología posterior al trauma de manera inmediata o demorada. Estos eventos pueden ser efectos de catástrofes naturales o de la maldad humana (ataques terroristas, amenazas químicas, secuestros, violaciones), las víctimas de estos eventos desestructurantes suelen desarrollar estados de aprehensión, alerta constante, tensión nerviosa, estados alterados de ansiedad, y pensamientos intrusivos,la revivencia del horror vivido a través de imágenes que se imponen a la conciencia (Flashbacks), despersonalización, disociación, estados de negación, alteraciones en el sueño especialmente pesadillas recurrentes con ataques de pánico nocturno.

En cuanto a los síntomas de despersonalización aparece una experiencia persistente de irrealidad del entorno, el sujeto percibe el medio como irreal como un sueño, distante o distorsionado. La recurrencia de recuerdos le generan una angustia extrema, y los contenidos del sueño están frecuentemente relacionados con el trauma. En el TEPT existen conductas de evitación, la persona tiende a alejarse de cualquier estímulo que pueda asociarse al trauma, si bien es esfuerza a no recordar el evento, este se impone de manera intrusiva generando un gran malestar. Las alteraciones en el área cognitiva se manifiestan muchas veces en la incapacidad de recordar aspectos importantes del suceso traumático (amnesia de tipo disociativa). La percepción distorsionada de peligrosidad del mundo externo es vivido muchas veces de manera persecutoria.

El estado emocional esta invadido de pensamientos depresógenos, con tendencia a una autovaloración negativa de sí misma, pérdida de interés de cosas que antes eran importantes para su vida, anergia y autopercepción negativa de sí misma, del entorno y del futuro, especialmente cuando el evento traumático fue reiterado en el tiempo, puede aparecer un estado de desapego con seres queridos e incapacidad de poder participar y sentir aspectos positivos de la vida. Las funciones ejecutivas están alteradas como ser la organización, la atención, memoria, concentración que afectan a la actividad global del sujeto.

En cambio en el estrés agudo se desarrollan en forma temporal síntomas de activación ansiosa de corta duración que se inician luego de estar expuesta a un/os eventos traumáticos, son estados reactivos que suelen también desarrollar la reexperimentación del trauma, también se puede manifestar con desapego, tendencia al aislamiento, enojo, frecuente irritabilidad, sensación subjetiva de embotamiento, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto e inquietud motora. Pero es de destacar que el 50% de las personas que luego han desarrollado TEPT han tenido el antecedente de estrés agudo.

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Escrito por

Monica Arcas

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