Trastorno de Ansiedad Social

Nada impide que seamos naturales tanto como el deseo de parecerlo, nos dice Francois, Duc de La Rochefoucauld, escritor y aristócrata francés.

19 NOV 2019 · Lectura: min.

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Trastorno de Ansiedad Social

La ansiedad social es una experiencia humana común que se caracteriza por un miedo intenso a la evaluación de los “otros" en situaciones sociales donde existe una motivación personal para dar una buena impresión, ser aceptado, valorado o reconocido. Lo cierto es que casi todos experimentamos este tipo de ansiedad (estado) en alguna situación en donde existe cierto riesgo potencial de desaprobación o exclusión, como puede ser ante una entrevista laboral, examen o cita.

Sin embargo, existen casos en donde la ansiedad impide que la persona afronte adecuadamente la situación social, ya sea porque la evita o porque no logra desempeñar sus recursos adecuadamente, provocándole malestar y afectando ampliamente su vida. En estos casos podemos hablar de un Trastorno de Ansiedad Social (TAS).

La persona que padece de TAS manifiesta síntomas ansiosos no solo ante la posible presencia de evaluación negativa por parte de los otros sino también ante la posibilidad de elogios o valoración positiva.

Cuando el trastorno de ansiedad social se hace frecuente y persistente a lo largo del tiempo, puede llegar a índices severos en los que el cuadro se convierta en un trastorno de personalidad evitativa, por tal razón es importante la consulta a tiempo y el correcto tratamiento.

En la actualidad, existen numerosos estudios empíricos que comprueban la efectividad que tienen las técnicas cognitivo conductuales en los tratamientos para el trastorno de ansiedad social.

Para concluir, cabe destacar que cada cuadro de Ansiedad Social es heterogéneo, con esto quiero decir que varía de un individuo a otro. El TAS es un fenómeno complejo y quien lo padece puede mostrar una combinación idiosincrática de síntomas entre los que se incluyen: activación fisiológica, distorsiones cognitivas, pensamientos automáticos (rumiación), pensamientos negativos automáticos, sesgos atencionales, miedo a la evaluación negativa y positiva, conductas evitativas y conductas de seguridad (el sujeto utiliza ciertos elementos o conductas con el propósito de enfrentar la situación temida con una sensación fallida de seguridad o control) que refuerzan de manera negativa el pensamiento desadaptativo de peligro social.

Ante la presencia de ciertos indicadores, es importante la consulta con un psicoterapeuta para su adecuado tratamiento.

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Escrito por

Lic. María Florencia Baroni Galli

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